página personal de iñigo garcía ureta

  • Un profesional sabe que un oficio consiste en cinco reglas y cinco millones de excepciones. Y que no siempre haces mejor aquello que más te gusta, ni vale más aquello que más te ha costado.
  • El mejor consejo que jamás he escuchado se conoce al parecer como la Primera Regla de la Caballería: "Si el caballo ha muerto, desmontar."
  • El refrán más útil: "Ser tonto es malo, pero pasarse de listo es peor."
  • Hay una cita del escritor David Simon que resume casi todos los obstáculos, visicitudes, retos y maravillas del oficio de editor, y por ende de cualquiera que trabaje con solitarios no ociosos, escriban o no. Dice así: "Todo lo que he conseguido como escritor, o como alguien que hacía televisión, o como alguien que en un momento limpia su cuarto lo he conseguido porque iba a demostrar a los demás que estaban equivocados, que lo hacían de puta pena, y que yo era el puto centro del universo y cuanto antes se enteraran, más felices iban a ser."
  • Debe uno recordárselo con frecuencia: el peligro no está en las cosas que uno desconoce, sino en todo lo que cree cierto y en realidad no tiene ni pies ni cabeza.
  • Tres tipos de fiar. Winston Churchill define al fanático como un ser incapaz de cambiar de opinión y de cambiar de tema; Karl Kraus define el pesimismo como el reúma del espíritu; Ambrose Bierce define al cínico como un miserable cuya defectuosa visión le hace ver las cosas como son y no como deberían ser.
  • En gran consejo profesional lo escuché en una boda: "Mejor negocios de risa con resultados serios que negocios serios con resultados de risa".
  • La eterna batalla entre la experiencia y la esperanza. El estadounidense H.L. Mencken tenía muy poco de cínico, y no dudó en afirmar que jamás nadie perdió dinero por subestimar la inteligencia de las masas o el gran público; Tiken Jah Fakoly, cantante de Costa de Marfil, propone un antídoto en forma de revolución. Canta: "Hermano, acude al colegio, aprende qué está pasando, tienes una mente para cambiar las cosas y la llave del continente en la mano. Si no abres la puerta quedarás a merced del gobierno." 
  • Al ser preguntado por lo que le había dado la literatura, Roberto Bolaño ofreció la mejor definición posible de lo que se conoce como 'capital cultural': «Podría dar una respuesta aparentemente poética: “Para no morirme”. Pero es falso: yo seguiría vivo y probablemente con mejor salud si no hubiera optado por la literatura. A mí la literatura me ha servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracias a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida, que ha sido más bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido mi soberanía y ha sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo, siempre. La literatura me ha producido riqueza. Es riqueza».
  • Los artistas se reconocen de lejos, son las únicas personas del mundo que necesitan ganar dinero para trabajar.
  • El quinto mandamiento laboral de Henry Miller reza así: "Cuando no puedas crear, puedes trabajar".
  • Aprender a mirar. Robert Capa afirmaba que si la foto no es buena es porque uno no estaba lo bastante cerca.
  • Aprender a expresarse. La definición de progreso no puede dejar de albergar una de las aliteraciones más bellas de la lengua española: "Independencia de la incertidumbre."
  • Aprender a imaginar. Francisco de Asís, soldado crápula que acabó conviviendo con leprosos, rezaba a Dios para que le convirtiera en un "instrumento de Su paz".
  • Aprender a crecer. En uno de sus poemas la polaca Wyslawa Szymborska afirma: "Yo tampoco he elegido, /pero no me quejo. /Pude haber sigo alguien /mucho menos individuo."
  • El grado de madurez de una persona se demuestra cada vez que decide si desea ser feliz o tener razón.
  • Si escribir un libro es como construir un edificio, al acabar uno tiene que haber quitado el andamio. Esto debe aplicarse también a cualquier empeño que uno emprenda.
  • No vinimos al mundo a vender flores, sino a plantar semillas. No ver los resultados de nuestras acciones no siempre implica un fracaso.
  • "Aún hay tiempo." Esto lo dice todo.

Miguel Martínez-Lage, in memoriam