¿Por qué papel?

Hace un año, una amiga a la que en otro tiempo publiqué un libro sobre Internet  me consultó sobre el mejor modo de hacer público todo el material que su agencia acumulaba sobre infografías, tema en que por derecho propio son conocidos. Mi respuesta fue: Youtube

No era la respuesta que anhelaba: ella quería un libro en papel. 

Hace tres semanas, un amigo americano que está montando una ONG para dar educación adicional a niños desfavorecidos en la ciudad de Nueva York me habló de un material que en su opinión debía promocionar: se trataba de distintas vivencias, de historias de superación en consonancia con los intereses de su nuevo proyecto. Mi respuesta fue hablarle de Humans of New York, no tanto por el libro sino por la website y por su maravilla presencia en RRSS

Tampoco era la respuesta que anhelaba: quería otro libro en papel. Contesté que el libro tendría su lugar al año de haber montado la ONG: entonces sería una excelente tarjeta de visita para recaudar fondos. Pero no antes. 

No son fenómenos aislados: 4 de cada 5 personas que me abordan buscan que les dé la razón, en su ansia por sumar otro libro en papel a este mundo. Y, me juego el cuello, son personas que no compran ni leen un libro al mes. Leen en digital. Viven en digital. Trabajan en digital. Publican en digital. Pero anhelan exhibirse en papel, porque en muchos casos su prioridad no es ofrecer  [publicar>hacer público] contenido útil para el mundo, sino ganarse un pequeño trofeo que con toda probabilidad tendrá una proyección infinitamente menor que la que el entorno digital puede brindarles.

A mi juicio, al papel hay que darle lo que mejor sabe hacer: conservar un testimonio en un formato duradero y, en la medida de lo posible, elegante. 

Para el resto, para contar historias, el entorno digital es mucho más útil. Y barato. 

Dejemos ya de hacer libros-florero y tal vez empezaremos a comprar más papel. 

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